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Como en los viejos tiempos: Edén Muñoz en Juárez

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Ciudad Juárez, sábado 9 de agosto.


El sol planchaba parejo, como si quisiera borrar cualquier rastro de piel fresca en la frontera. El asfalto ardía y tampoco perdonaba a los colegas de prensa que, por trabajo o masoquismo, llegamos temprano al Estadio Carta Blanca para documentar la vuelta de Edén Muñoz con su gira Como en los Viejos Tiempos. Desde su última visita en la Feria del 2022, el hombre no había regresado, y eso en Juárez ya es tiempo suficiente para que te extrañen… o te olviden.


A esa hora, los pocos fans buscaban sombras inexistentes, pegados a bardas. Mientras tanto, uno aquí —muy rockerito según yo—, pero con el merch oficial en las manos porque Edén.


Las 8 de la noche llegaron con un sol que por fin aflojó el brazo, pero el estadio se veía “pelón”, como fiesta sin invitados. Un grupo abría la jornada mientras la gente hacía fila por cerveza. Los medios, en cambio, estábamos en otra misión: una hamburguesa cortesía del staff.


Cuando volví a la cancha para buscar buen ángulo de fotos, la gente ya llenaba más huecos que bancas. A las 10:40 apareció en pantalla un contador: cinco minutos. Después de horas de espera, esos cinco se esfumaron como un tequila bien servido. La Banda del Titanic (así se autodenominan los músicos de Edén) arrancó con una intro más digna de un concierto de rock que de sombrero y bota. Luces, relámpagos en pantalla, y la sensación de tormenta que se acerca.


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Y ahí estaba él: Edén Muñoz, de Los Mochis para el mundo, abriendo con Como quieras quiero. El micro fallaba, pero el público cantaba como si fuera un karaoke masivo. Le siguieron Ni que estuvieras tan buena y un Provócame de Chayanne que puso sonrisas traviesas en varias caras.



Entonces apareció la famosa ruleta: cover de Cómo me duele de Valentín Elizalde, y más adelante joyas de Marco Antonio Solís, Joan Sebastian, Selena y Chalino Sánchez. El show subía en intensidad con Pudiste pero no quisiste, CCC, Bájale, Chale, A la antigüita, Lejos estamos mejor y Money Edition.


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La lluvia llegó como bendición de unos minutos, y las sillas en cancha se volvieron estorbo: todo el mundo de pie, cantando, bailando, olvidando que mañana era domingo de misa.



El momento cúspide llegó con La Nena. Edén agradeció “a Don Cosme” y bastaron las primeras notas para que el estadio explotara. Una niña levantó un cartel: “Quiero bailar La Nena contigo”. En hombros, llegó hasta el escenario. Hubo patada, canto, baile y ovación. De premio, la tejana de Edén, y no sería la única de la noche en llevarse semejante recuerdo.



La lista siguió: Peca de bonita, Traigo saldo y ganas de rogar, Ni te conozco ni me saludes. El escenario mutaba: cielo estrellado, atardecer desértico, cantina de película. Abajo, la fiesta y el alcohol fluían. La Banda del Titanic confirmaba que no son músicos de relleno, sino artillería pesada.



En el tramo final, un fan con guitarra y letrero de “Hoy es mi cumpleaños y quiero tocar contigo” logró subir y cumplir el sueño. También se llevó tejana y una historia para toda la vida. Otros suertudos de las primeras filas alcanzaron a que Edén firmara gorras o sombreros, en un intercambio de regalos y cariño.



Hotel El Cid y Como en los viejos tiempos cerraron más de tres horas de música y un Edén que dejó claro que vive un momento dulce de su carrera. Ojalá no pasen otros tres años para que vuelva a incendiar Juárez… aunque sea con lluvia encima.



📝 📷: @samxdelgado


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