Kokó Cecé salda una deuda con Ciudad Juárez en una noche cargada de emoción
- Samuel Delgado
- 6 days ago
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Hay conciertos que se anuncian durante semanas y otros que, en realidad, llevan años esperando suceder. El regreso de Koko Cecé a Ciudad Juárez pertenecía a la segunda categoría.
RuniK se convirtió el pasado sábado 4 de julio en el punto de encuentro de amigos, familiares y seguidores que habían visto crecer el proyecto de la cantante desde la distancia. Algunos la conocieron cuando todavía daba sus primeros pasos en la escena local; otros llegaron después, cuando su nombre comenzó a sonar en festivales y escenarios de todo el país. Todos coincidían en algo: esta era una cita pendiente.
La noche abrió con otra de las propuestas fronterizas que comienza a consolidarse a nivel nacional. Marito Ramírez apareció en escena con la seguridad de quien entiende que un escenario no necesita demasiados artificios cuando el carisma hace el trabajo pesado.

Respaldada únicamente por backing tracks y presentando el universo sonoro de MaritoWrld, convirtió el escenario en una pasarela pop donde cada canción encontraba un nuevo gesto, una nueva pose y un coro listo para quedarse en la cabeza. Hay artistas que llenan el escenario con músicos; Marito lo hace con actitud.
Después llegó el momento que muchos esperaban.

La última vez que Koko Cecé había cantado en su ciudad fue en 2017, cuando presentó el material de Bestias de Ciudad como acto abridor de Reyno en el ya desaparecido Centro de Convenciones Cuatro Siglos. Nueve años pueden parecer poco en un calendario, pero en la música independiente equivalen a toda una vida: discos, giras, escenarios y una identidad artística mucho más definida.
Originaria de Ciudad Juárez, Koko ha construido una propuesta que mezcla el pop alternativo con atmósferas electrónicas y letras íntimas, convirtiéndose en una de las voces fronterizas con mayor proyección dentro de la escena independiente mexicana. Su más reciente producción, UNIVERSA, representa una nueva etapa creativa en su carrera y da nombre a la gira que actualmente presenta.

El Universa Tour comenzó precisamente con tres temas de esa nueva etapa: "Hilo", "Konecta" y "Mulan". Desde los primeros acordes quedó claro que la cantante que volvía a casa ya no era la misma de hace casi una década. Su presencia escénica es más sólida, sus movimientos más seguros y su voz conserva esa cualidad casi hipnótica que obliga a guardar silencio para escuchar cada palabra.
Lo curioso era mirar hacia el público. Mientras algunos cantaban absolutamente todas las letras, otros simplemente observaban con una mezcla de orgullo y sorpresa, como quien descubre que alguien de su ciudad logró construir un universo propio lejos de casa.

La emoción terminó alcanzando también a la propia artista. Entre canción y canción agradeció, visiblemente conmovida, que los asistentes conocieran su repertorio completo. Más que un concierto, parecía el cierre de una conversación que llevaba demasiado tiempo en pausa.
El calor dentro del recinto hacía lo suyo, pero nadie parecía dispuesto a bajar la intensidad. Temas como "Crush", "Kimica" e "Imagíname" mantuvieron la energía de una velada que encontró uno de sus momentos más fuertes con "Marginado", probablemente la canción más coreada de toda la noche. Ahí desapareció la distancia entre escenario y público; por unos minutos, todos parecían cantar la misma historia.
Al final llegaron las lágrimas.
No como un recurso dramático, sino como la reacción inevitable de quien vuelve al lugar donde todo comenzó y descubre que todavía hay personas esperando escuchar sus canciones en vivo. Koko Cecé agradeció el respaldo de su ciudad natal y prometió regresar pronto, esta vez acompañada de su banda completa para presentar el espectáculo íntegro de UNIVERSA. Antes de eso, adelantó una cita mucho más íntima: un concierto acústico para celebrar su cumpleaños el próximo 17 de julio en Muud Café.

Las ciudades suelen despedir a sus artistas con demasiada facilidad y, muchas veces, tardan años en volver a recibirlos. El sábado por la noche, Ciudad Juárez hizo exactamente lo contrario. Abrazó a una de las suyas, la escuchó cantar de vuelta en casa y, por un par de horas, recordó que algunas distancias no se miden en kilómetros, sino en canciones que finalmente encuentran el camino de regreso.
📝📷: @samxdelgado




































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