La aventura de hoy... Hacer un podcast


La vida nos presenta con diferentes oportunidades de crecer, explorar nuestros puntos de vista y converger con las opiniones de de nuestros amigos y en ocaciones las opiniones de desconocidos. Supongo que esto lo hacemos a diario, pero sí tan solo pudiéramos utilizar la tecnología para grabar todo lo que decimos… oh, espera. Justo eso hicimos cuando grabamos nuestro primer podcast.

Esta interesante aventura comenzó sin querer a finales del 2019. Por aquellos tiempos todavía no era una gran noticia la pandemia que marco por completo el 2020. De hecho en aquellos tiempos, nos juntábamos seguido El Hijo de Martha (a quien me referiré por su nombre, el cual es Hugo), Sammy Delgado, Mayra Chavez, en algunas ocasiones Fredy González y yo para pasar la tarde y jugar cartas. A veces jugábamos al popular juego de UNO, pero la mayoría de las veces, nuestro juego preferido, 31.

Supongo que saber cómo funciona este juego será relevante para entender una parte de la historia más adelante, pero si ya saben cómo se juega pueden saltarse este párrafo. Para jugar se comienza repartiendo tres cartas entre los participantes, y tratar de juntar 31 puntos sumando el numero de la cartas del mismo color y figura, donde el As vale 11 puntos, las cartas con figura 10 puntos, y todas las demás el valor de su numeración. Una vez que alguien tiene 21 puntos o más pueden “tocar” (literal tocar un par de veces sobre la mesa), para hacerles saber a los demás que solo queda una última vuelta para acumular la mayor cantidad de puntos. El participante con la menor cantidad de puntos pierde la ronda.

Cuando nosotros jugábamos, cada quién tenía un número límite de derrotas. Una vez cumplidas, quedabas fuera y los demás seguían jugando hasta que surgía el ganador de la noche.

En fin, por aquellas mismas fechas, el buen Hugo, quién había dedicado una parte de su tiempo a la creación de contenidos audiovisuales con la ayuda de Sammy, nos hizo saber su inquietud por explorar nuevas plataformas de contenidos. La que tenía en mente en esta ocasión, un Podcast.

Al ser nosotros seguidores de algunos podcasts y además creadores de contenidos, nos llamó la atención la idea. La única pregunta era: ¿de qué sería el podcast? Pero en realidad no había una idea concreta por perseguir. Solo la espinita de hacer un programa.

Un día estábamos en casa de Sammy, jugando 31 y fui el primero en salir. Así que al estar sin más que hacer, me puse a escuchar cómo jugaban los demás, pero más que el juego, comencé a ponerle atención a lo que platicaban los que quedaban (Mayra, Sammy y Hugo) mientras seguían con el juego. Realmente fluía la platica de manera tan natural e interesante (para mi), que no pude más que decirle a Hugo: “Ahí esta tu podcast”. Supongo que ahí fue cuando nació 31 Podcast.

Desde ese momento comenzamos con el proceso creativo. También exploramos las necesidades para llevar a cabo el proyecto. Teníamos muchas dudas. Algunas eran cuestiones técnicas de equipo y otras relacionadas a cómo lograr que nuestro contenido estuviera en las plataformas necesarias para llegar al público. Poco a poco fuimos haciendo inversiones menores en equipamiento para comenzar con nuestro piloto. Compramos una consola usada, conectamos un micrófono que ya teníamos, y definimos los roles. Nuestro podcast seria de un grupo de amigos que jugarían cartas mientras platicaban. Los temas a tratar, tan variados como se nos ocurrieran. Lo único que necesitábamos era que la dinámica fuera igual a lo que ya hacíamos cuando nos juntábamos a jugar cartas.


Afortunadamente todos estábamos muy interesados en llevar a cabo el proyecto. Creo que esa emoción inicial realmente fue el detonante para animarnos lo suficiente para hablar frente al micrófono. Sammy se encargo de la investigación para subir nuestro contenido a una plataforma que hiciera el “hosting” de nuestros programas y cómo enlazarlos a plataformas como Spotify, Apple Podcast, Deezer, etc. A mí me tocaba crear las vestiduras del programa y la parte de preproducción. Y a Fredy se le encomendó la difícil tarea de grabarnos y operar la consola de audio. Digo que fue especialmente difícil, principalmente en el inicio, porque meter 4 voces en 1 micrófono no es cosa sencilla, menos si quieres que todos se escuchen bien.



Fue así como grabamos nuestro piloto. Para ser más que sinceros, no fue muy bueno que digamos. La calidad de audio no era muy buena, nos sentíamos un poco tensos, no traíamos el mejor ritmo. Aun así, encontramos cosas que nos gustaron y que nos emocionaron lo suficiente para grabar nuestro primer programa “en serio”.

Una vez que estaba listo, publicamos nuestro primer episodio el 15 de enero del 2020.


A enfrentar los retos

Como todo proyecto independiente, tuvimos que enfrentar algunos retos. Primero, tener un podcast no es gratis. Hay que pagar mensualidades en alguna plataforma para el alojamiento de tus programas. Para nuestra fortuna, la comunicación entre el equipo es bastante buena y acordamos absorber ese gasto, al convertirnos en patrocinadores del proyecto. Por eso desde el primer programa hacemos menciones de El Hijo de Martha, Luna de Papel y Ad/Venture Producciones (tu tu tuuu, en modo trompetilla para los que ya han escuchado el podcast). Entonces gracias a este patrocinio pudimos generar los recursos para subir nuestro contenido a internet.



Ahora la cuestión tecnica. Conforme fue avanzando el proyecto nos dimos cuenta de que nuestra calidad de audio no era exactamente buena. Habíamos agregado otro micrófono, pero no puedes exigirle mucha calidad a dos micrófonos y una consola usada que no estaba dando el ancho. Así que a platicarlo otra vez con el equipo. Acordamos hacer otra inversión y compramos 4 micrófonos y una nueva consola. ¡Que emoción! Ahora sí nos íbamos a escuchar bien.


Como es bien sabido, no se necesita mucho para empezar tu propio podcast, pero algo que es indispensable es el compromiso y la constancia de los integrantes del equipo. Para enfrentar este reto es muy importante la comunicación clara. No debemos asumir que todos tenemos el mismo nivel de compromiso. Entonces, cuando hicimos la junta para acordar la compra del equipo nuevo, tocamos este punto. La propuesta era, hacer la inversión, pero todos o por lo menos quienes estuviéramos frente al micrófono debíamos comprometernos a participar en todos los programas durante un año. De esta manera la inversión que habíamos hecho habría valido la pena. Esto significaba, dedicar un par de horas algún día de la semana para grabar nuestro programa. Fue una grata sorpresa ver que todos estábamos en la misma página y que nos emocionaba mucho la idea de que este proyecto pudiera seguir creciendo.

Muchas personas que empiezan este tipo de proyectos son susceptibles a caer en unas trampas que pueden desanimarlos a seguir adelante. Estas trampas se llaman números y estadísticas. No estoy diciendo que saber cuantas personas te están escuchando sea malo, pero desafortunadamente para muchos esto se convierte en una obsesión. Cuando los números no son favorables, las personas pierden interés y esto termina matando los proyectos. Nosotros desde el inicio acordamos no obsesionarnos por esto. Haríamos un proyecto que fuera básicamente para nosotros mismos. Si teníamos la fortuna de que alguien nos escuchara ya era ganancia. Osea, hacer nuestro contenido por el amor de hacerlo. De esta manera no mataríamos la esencia de nuestro programa por querer aumentar nuestros números. Esta estrategia nos ha resultado bien hasta el momento.

Lamentablemente, nos toco enfrentamos al mismo problema que el resto de la humanidad: Coronavirus. A tres meses de haber arrancado, nos tuvimos que aislar para tratar de evitar la propagación del Covid-19. Fueron tiempos muy difíciles para 31 Podcast. ¿Cómo íbamos a hacer nuestro programa si no podíamos juntarnos para jugar cartas y platicar?

Buscamos varias alternativas digitales, pero vimos que no nos servirían. Así que llego el momento de adaptarnos. Pronto resolvimos que no podríamos jugar, pero lo que sí podíamos hacer era seguir platicando aunque estuviéramos a distancia y hacer alguna dinámica donde

pudiéramos seguir compitiendo. Fue así como surgieron las trivias, primero con Sammy y después con Mayra. Esto nos brindo la oportunidad de seguir con nuestro podcast, pero lo más importante, seguirnos juntando para platicar y escuchar que estábamos todos bien. Desde el inicio de la pandemia solo hemos podido juntarnos a jugar 1 vez y pudimos darnos cuenta de cuánto extrañamos jugar cartas y platicar en vivo y en directo con nuestros amigos. Esperemos que pronto pase esta contingencia para volver a estar juntos como cuando iniciamos nuestro podcast.



Después de los desafios

Los retos y dificultades probablemente sigan apareciendo y no podemos decir que somos super exitosos y que ya nos las sabemos todas. Lo que sí podemos decir es que todo el proceso nos ha brindado mucho aprendizaje y aun tenemos las mismas ganas de seguir creciendo y mejorando que teníamos al principio. Aun estamos buscando la manera de mejorar la calidad de nuestro podcast y hemos estado explorando la posibilidad de expandir 31 Podcast a nuevas plataformas, pero supongo que eso se dará cuando sea el tiempo indicado.

Lo que más me gusta de nuestro proyecto es que lo hacemos con amor. Nos juntamos una vez a la semana y platicamos entre amigos. No es que no queramos que nuestro programa sea exitoso, pero no comprometemos nuestra esencia por los números. Todo lo que decimos es neta, somos sinceros. No vamos a decir nada solo para agradar a alguien. Como lo dijo Mayra el otro día: “Somos un grupo de mortales hablando de cosas que nos interesan, entre amigos”.

Para terminar, existen en el mundo más de 1,500,000 programas de podcasts. Estamos seguros que encontrarás alguno que sea especialmente para ti. Y quién sabe, a lo mejor resulta siendo nuestro proyecto, el 31 Podcast.

David Murillo


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