La exquisita melancolía en vivo y a todo color de Daniel, me estás matando
- Fabián Ramírez

- May 6, 2025
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Los capitalinos Daniel, me Estás Matando regresaron a Ciudad Juárez de la mano de su bolero glam, sin embargo, para esta ocasión dejaron las luces neón de escenarios pasados para adentrarse en una aduana diferente, el Auditorio Benito Juárez.
Más que un paseo por su discografía, Iván de la Rioja y Daniel Zepeda, guiaron a su público en un viaje que fue desde la cumbia hasta su lado más experimental, sin dejar de largo, esa mezcla explosiva entre melancolía e irreverencia que tanto los caracteriza.
Las puertas del recinto abrieron aproximadamente a las 20:00 horas, lentamente los seguidores de la dupla, que para esta ocasión se haría de los servicios de músicos amigos y compañeros de mil tocadas, buscaron su lugar entre los distintos niveles del teatro.
Lejos quedaron las cervezas y los tragos bien cargados, sin embargo, el ambiente bohemio se podía percibir ligeramente, insinuándose entre las butacas, quizá por los que precopearon previo al concierto, quienes, ante la falta de bebidas efervescentes, se “prepararon” y llegaron bien servidos a la cita.
Las manecillas del reloj continuaban con su tic tac, una tenue rechifla y uno que otro aplauso desairado, intentaba hacer presión para que Daniel, me estás matando, hiciera acto de presencia, ciertamente era difícil mantener los ánimos después de una hora de espera y sin acto abridor que domara a la muchedumbre.

De pronto, un par de zapatos dorados se asomaban sobre el escenario del Auditorio Benito Juárez, dando una brillante entrada la dupla capitalina, que en formato de full band comenzó a tocar “Lágrimas y lluvia” ante el clamor de la concurrencia.
Le seguirían “Hoy no” y “No soy nada” para hacer derretir los corazones rotos que se congregaban en el lugar y que en una especie de acto masoquista recitaban de memoria los versos que le echaban más sal a las heridas.
“Gracias” sería una de las tantas piezas solicitadas por la aglomeración de voces, que, al escuchar sus primeras notas, soltaron un fragor casi ensordecedor, para seguir con la racha de canciones agridulces que tanto definen a la agrupación que vio la luz allá por el 2018.

Daniel, saludaba al público e ironizaba sobre las entradas vendidas, además relataba al público las historias de sus relaciones fallidas que fungieron de inspiración para muchas de las piezas interpretadas esa noche, por otra parte, Iván, con sus lentes oscuros nunca dejó de recalcar su estado inconveniente (o conveniente) para en un par de ocasiones cotorrearse socarronamente a la multitud.

“Es verdad”, “Somos algo”, “Tristeza soy yo de nuevo” seguían con la tónica de la noche, temas conocidos, románticos y desgarradores, que las parejas se tarareaban al oído, o que con algún ligero codazo a las costillas hacían énfasis en las estrofas más demoledoras (observamos, no juzgamos, pero amigxs dense cuenta).

Uno de los giros más radicales en este viaje plagado de curvas emocionales llegó con “Mi destino” en la que la banda mostró su habilidad musical y convirtió el lugar en una tocada de jazz abstracta y conceptual.
“¿Qué se siente que me gustes tanto?” nos regresaría un poquito, pero un poquito, al ritmo anterior, con el que la canción se dejó acompañar por los cientos de fanáticos que se dieron cita esa inusualmente fresca noche de mayo.

Otro de los volantazos de quienes trajeron a esta frontera la “exquisita melancolía en vivo” fue cuando invitaron al respetable a pararse de su asiento y bailar un popurrí de cumbias propias como “Bien Pedx, Pero Bien Chidx” y “¡Ay Loloncho!”, además de unos coverzasos a Boby Pulido, Los Acosta, José Alfredo Jiménez y hasta el Himno Nacional (no es pedo, ya entrados en el desmadre y la improvisación salió de todo).
“Adios, adios” sería una breve y clásica salida preparada dentro del guion de la noche, en cuanto los músicos salieron del entarimado, la ya tradicional petición de “otra, otra, otra” no se hizo esperar.

“Canción acuática”, “Diez pasos hacía ti” y la infaltable “Lo hice, te dejé” cerraron por fin el telón con el que Daniel, me estás matando salieron a escena, para finiquitar ahora sí su presentación de casi dos horas, en las que las emociones, las risas, los corazones rotos y las declaraciones de amor no faltaron.

Gracias por hacernos parte de esta velada cursi y emotiva.
📷: @samxdelgado


























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