top of page

Sangre, Sudor y Perros Voladores: El Delirio del Neri Santos


El aire en el centro de Ciudad Juárez pesaba. No era solo la contaminación habitual o el frío cortante de febrero; era la electricidad estática de miles de almas congregándose en la Catedral de la Lucha Libre, el Gimnasio Josué Neri Santos. Este domingo 15 de febrero, el recinto no era solo un edificio de concreto; era un hervidero de nostalgia y violencia coreografiada bajo el nombre de "Choque de Titanes".



Llegué temprano, pero el caos ya me había ganado la partida. La fila rodeaba el bloque como una serpiente hambrienta. El verde de la Iguanamania lo inundaba todo, mezclado con las motas rojas y blancas de las máscaras de Pagano. Adentro, antes de que el primer hueso chocara contra la lona, la caravana estelar ya estaba haciendo su "luchita": La Parka, Lady Shani, Octagón Jr. y el DMT Azul vendían su merch y se tomaban fotos, atendiendo a una marea de fans que buscaban un pedazo de sus ídolos antes de que la campana marcara el fin de la civilidad.


El Vuelo del Can y el Rugir de la Sangre



La función arrancó con los cachorros del Kalaka Gym. Ver a esos jóvenes lanzarse al vacío en el mismo ring donde Eddie Guerrero, Flama Roja, Rocky Star y Cinta de Oro cimentaron su mito, es ver la religión renovándose. Pero la temperatura subió de verdad con las Bellezas vs. Tóxicas. Lady Shani y Miss Kath se batieron contra La Hiedra y Lady Flammer en un duelo que despertó los instintos más ruidosos del respetable. Las Tóxicas, fieles a su estirpe, le robaron el triunfo a las técnicas con la complicidad de un réferi que parecía ver todo menos el reglamento.



Luego, el Neri Santos experimentó un fenómeno místico. Wisin The Dog.


¿Cómo diablos lo hace? El tipo pelea dentro de una botarga, con la visión lateral nula y una cabeza enorme que desafía las leyes de la física.

Junto a Rey Astral y Sky Bird, Wisin se enfrentó a Kempo Jr., Ráfaga Jr. y Zaeta de Plata. Fue una clase de vuelos y acrobacias en tres caídas que terminó con una lluvia de monedas y billetes sobre el ring. La mayor ovación que he escuchado en este recinto fue cuando Wisin cubrió al rival para asegurar la victoria.



Honor a quien el Honor merece: El Legionario



Hubo un respiro necesario para la nostalgia. El ring se llenó de respeto para homenajear a El Legionario. El hombre que nació en Zacatecas pero que en los 70 y 80 se convirtió en una columna vertebral de la lucha en esta frontera.



Entre la Caridad y la Carnicería


La noche siguió escalando. El equipo de La Parka, Octagón Jr. y Mr. Iguana (con la siempre impasible Yezka al hombro) se midió ante Sansón, Forastero y la sorpresa de la noche: El Fiscal. Ganaron los técnicos, pero lo importante vino después. Cuando el dinero volvió a llover, los luchadores detuvieron la euforia para pedir que ese dinero fuera al hijo de Súper Ángel, quien pelea contra un rival más duro que cualquier rudo: el cáncer. Clase pura en un deporte de contacto.



Después, la locura regia. Hijo de L.A. Park, L.A. Park Jr. y El Símbolo (con todo y su huarache gigante) destrozaron a Guerrero Escarlata, Flayer Boy y Aéreo. No hubo rincón del gimnasio a salvo; Aéreo se lanzó desde lo más alto de las gradas, un vuelo suicida que terminó en derrota ante la tercia de Monterrey, pero en gloria ante los ojos de la grada.



El drama real llegó con el campeonato de DMT Azul frente a Texano Jr. Aquí no hubo coreografías amables. Hubo odio. Texano le abrió la frente al campeón con una botella; vi sangre, vi dientes apretados y escuché el asombro seco de la gente. DMT Azul retuvo, pero la guerra no terminó: el próximo domingo 22 de febrero, en la capital de Chihuahua, se jugarán la Máscara contra la Cabellera. Apuesten su resto, porque ahí habrá fuego.



El Regreso del Ídolo y el Payaso de la Tele



El cierre fue el delirio absoluto. Los campeones de parejas AAA, Psycho Clown y Pagano, contra Mecha Wolf y Taurus. Psycho Clown es un político del ring; recorrió las gradas, regaló su máscara a un fan, hizo gala de sus músculos con un mini-Psycho en la tribuna. Por su parte, Pagano jugó la carta de la identidad local, saliendo caracterizado como Nico Lico, aquel payaso que marcó a las generaciones juarenses frente al televisor.



Fue una batalla intensa, sangrienta y sofocante. Al final, los campeones impusieron su ley. Salí del Neri Santos con los oídos zumbando y el olor a sudor pegado a la chaqueta, pero feliz de haber asistido a misa.


Gracias a los amigos de Lucha Juárez por permitirnos ser testigos de este "Choque de Titanes". La frontera sigue siendo la casa del dolor y la gloria.


📝📷: @samxdelgado

 
 
 

Comments


bottom of page