Nieve, nostalgia y distorsión: Allison volvió a congelar el tiempo en Juárez
- Samuel Delgado
- Jan 28
- 2 min read

La ciudad amaneció blanca, fría y medio paralizada. Juárez no está hecha para la nieve, pero tampoco está hecha para perderse a Allison. Y así, entre chamarras infladas, botas improvisadas y rodillas que ya crujen al bajar del carro, los chavorucos de esta frontera decidieron que el domingo 25 de enero no era para quedarse en casa viendo stories ajenas: era para revivir la adolescencia a gritos en el Fred’s Bar.
Allison volvía a Juárez después de cuatro años de ausencia, celebrando además 23 años de trayectoria. No era cualquier regreso: Chihuahua capital ya les había dado doble sold out y esta frontera no se quedó atrás. Sold out también. La nostalgia vende, sí, pero aquí había algo más: ganas acumuladas, canciones tatuadas en la memoria y un frío que solo se quita con distorsión y coro colectivo.

Pasadas las 9:30 de la noche, uno a uno fueron subiendo al pequeño templete, sin poses de rockstar inalcanzable. Arrancaron con Me Cambió y el lugar explotó. No hubo calentamiento, no hubo transición suave: fue directo al recuerdo, directo al grito. Allison sonó como siempre, como máquina bien aceitada: guitarras rugiendo, batería disparando como metralleta y Erik Canales sosteniendo todo con una voz que, contra todo pronóstico y calendario, sigue intacta.
La noche avanzó entre Llama por favor, Tú, El Juego y Dualidad. Al frente, los más intensos fusionados con la barricada improvisada desde la primera canción; atrás, los de mayor kilometraje pisteando tranquilos, pero cantando cada palabra como si nadie los estuviera viendo. No importaba el lugar en el Fred’s, todos estaban en el mismo año emocional.
Siguieron El Príncipe, Algo que Decir, Matar o Morir y Vamos Otra Vez. El bar se convirtió en un mar de pantallas iluminadas: celulares grabando para recordar… o para presumir en redes. Probablemente ambas. Porque si no lo grabas, ¿realmente pasó?

El ritmo bajó cuando Erik se quedó solo con su guitarra. Agradeció, pidió perdón por tardar tanto en regresar y soltó que estaban aquí porque ellos querían volver, no porque alguien los hubiera traído una promotora. Entonces dedicó Baby Please al Divo de Juárez, Juan Gabriel.
De vuelta con la banda, anunciaron que querían traer un pedazo de lo que fue su concierto acústico en el Metropolitan. Se vale correr, Luna y Aquí envolvieron el lugar con una calma necesaria antes del último golpe. Porque el frío seguía afuera, pero adentro ya nadie lo sentía.
Para volver a entrar en calor, subieron el volumen con 80s y pidieron brincos. Juárez respondió como siempre: obedeciendo sin cuestionar. Y el cierre no podía ser otro que el golpe mortal: Frágil y Memorama, coreadas a una sola voz, retumbando por todo el Pronaf como si el tiempo no hubiera pasado.

Así terminó otra cita con Allison en esta frontera. Con nieve afuera, sudor adentro y la esperanza colectiva de que esta vez no tengamos que esperar otros cuatro años para volver a encontrarnos. Porque hay himnos que no envejecen… solo se cantan más fuerte.
📝📷: @samxdelgado






























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